viernes, 25 de febrero de 2011

 BARCOS BALLENEROS O CATCHERS.

Con la llegada del vapor y el cañon ballenero, se termino la época de los botes a remo y el arpon lanzado a mano.
La industria creo barcos  especiales, los balleneros o "catchers" que buscaban las ballenas lejos de los buques factoria y las bases en tierra, para traerlas a remolque una vez cazadas. 
Los catchers tenian el cañon en su proa y cuando los vigías avistaban una ballena soplando, el arponero corria desde el puente de mando hacia el cañon por una pasarela directa que conectaba ambos sitios.
Allí esperaba que el barco se acercase a la ballena para disparar.
La ballena no tenia escapatoria, ya que el arpon tenia una carga explosiva que explotaba una vez adentro del cuerpo de la ballena y ademas quedaba atrapada al cable, ya que se abrian espolones que se incrustaban en su cuerpo.
Se le debia inyectar aire comprimido, para evitar que se hundiera y asi se la llevaba a la factoria.

LA PESCA DE BALLENAS.

Desde que Svend Foyn desarrollara el arpón explosivo en 1868 las ballenas han sufrido una terrible crisis demográfica. Este arpón llevaba una granada formada por un detonador y un saco de pólvora negra en un recipiente de acero con púas. De esa manera, se abrían las púas durante el impacto para asegurar una buena incrustación del arpón en la carne de ballena y la granada explotaba en el interior del cuerpo dos o tres segundos después.
A consecuencia de este horrible invento, desde entonces han muerto casi un millón de cachalotes, medio millón de rorcuales, un cuarto de millón de jibartes y cientos de miles de otras especies.
Esto puso en peligro de extinción a muchas especies; incluso la ballena franca septentrional, después de 60 años de protección, presenta sólo 300 ejemplares.
Ballena agonizante con chorro ensangrantado
Las ballenas heridas presentan un chorro ensangrentado, que los balleneros llaman fleurry, y que tiñe las aguas circundantes durante un tiempo, pues los cetácéos no tienen factor de coagulación en la sangre.
Muchas ballenas mueren en agonía después de haber sufrido durante largos periodos de tiempo. Por ejemplo, en 1993 un rorcual aliblanco tardó una hora para morir después de que un arpón explosivo noruego le abrió un agujero enorme en el costado.
A pesar de las continuas negociaciones, parece haber países todavía empeñados en la cruel matanza de estos animales.


ALBERTO